Las decisiones más importantes no se toman desde el miedo, sino desde la inteligencia y la evidencia.
El miedo paraliza, distorsiona y acorta la visión estratégica. En cambio, la evidencia ordena, ilumina y permite comprender el escenario real sin caer en interpretaciones emocionales que terminan costando tiempo, dinero y oportunidades. La capacidad de leer los hechos con precisión es un activo cada vez más escaso y más valioso.
Sostener el rumbo, incluso cuando todo se vuelve adverso, es lo que distingue a un profesional sólido de uno circunstancial.
La constancia, la disciplina y la claridad mental son cualidades que no se compran ni se declaran: se demuestran en cada decisión. Un verdadero profesional es aquel que mantiene coherencia entre lo que piensa, lo que analiza y lo que ejecuta, aun cuando el entorno presiona en sentido contrario.
En resumen, la profesionalidad auténtica se construye desde la evidencia, se fortalece con la claridad y se valida en los momentos donde más se necesita.
Lic. en RR.HH. Héctor A. Faría- Grafólogo Organizacional y Empresarial
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